Cuando llega la primavera, los andaluces empiezan a pensar en las tapas y raciones de caracoles y "cabrillas" (caracoles grandes) que degustarán en los bares y tascas de sus pueblos y ciudades. Hay, sin embargo, quien prefiere guisarlos en su propia casa. Para este tipo de personas, la caracolera de la imagen regala, junto a su saco de caracoles, una receta tradicional para prepararlos. Y es que hay cosas que, por mucho que llueva, no hace falta que cambien. ¿O no es verdad?

FOTOGRAFÍA DE JOSÉ LUIS TRULLO
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